Jul 02 2010
Del glamour al mercado del barrio.

Son pocos los días que me restan para partir hacia una nueva vida en tierras lejanas donde encontraré tantas cosas que son diferentes, ni mejores ni peores… simplemente diferentes.
Por eso toca una gira de despedidas, la familia es la familia como dijera El Padrino.
Mi primera parada es la incombustible Madrid, insufrible a la par que insustituible. Mi Gran Vía centenaria ya. Esa Gran Vía que con la edad está, como los buenos vinos, cada día mejor.
Cae la noche en Magerit, los edificios se engalanan con sus mejores iluminaciones, siempre tan dispuestos a ser protagonistas de una foto, de se recuerdo en la retina del turista, de viejos suspiros anhelantes del madrileño de siempre. Una luz aquí, una terraza allá, una cañita de camino, sombra aquí y sombra allá, maquíllate, maquillate.