Jul 17 2010

Adaptación y cuatro cosillas que aprender.

Publicado por: at 16:41 Categoría Arabia Saudí

Ya no hay tiempo para pensar en las despedidas que dejé atrás en España. Ahora es momento de mirar adelante e ir construyendo, poco a poco, la cotidiana realidad que a uno le arropa cada día en su vida. Es tiempo de ir adaptándose como calcetín se adapta a tu pie mientras corres aunque alguna arruga del calcetín te haga padecer alguna ampolla. Juer, menudo símil tan raro… a veces no sé de dónde me los saco.

La vida aquí, cuando llegas, no para de sorprenderte. Es un poco una mezcla entre parecer que te hubieras caído de un platillo volante y aparecer en el mismísimo Marte y de incredulidad.

Recuerdo que el primer día después de mi llegada tuve uno de esos momentos de pánico en el que, súbitamente, darías lo que fuera por estar con los tuyos en tu realidad cotidiana habitual y miles de preguntas te apedrean la cabeza como ¿habré hecho bien en venirme tan lejos?¿será esta la oportunidad que andaba buscando?¿realmente he de quedarme o llamo para pedir mi billete de vuelta?

Parece ser que es un proceso normal del cerebro humano que es muy, muy, muy vago y no es muy amigo de los cambios. El ser humano es vago y cómodo por naturaleza.

HORARIOS

Aquí los horarios están ligeramente trasladados hacia la tarde-noche. La explicación es muy simple, durante el día no hay ser humano sensato que pueda hacer vida normal. El calor, aunque no es excesivo en Jeddah, no como en Riyadh (aquí, cariñosamente la llaman Riyadh de Janeiro) donde los 50ºC son fácilmente alcanzables. En Jeddah tenemos del orden de 40ºC con una humedad del 50% pero, no sé por qué, parecen muchísimos más. Debe ser cosa de la “sensación térmica” esa de la que tanto hablan en los telediarios los meteorólogos. Aquí es fácil ver que los comercios tienen un horario de apertura hasta las dos de la mañana.

CONÉCTATE CON EL MUNDO

Una de las cosas que un “expat” (expatriado) debe hacer en primer lugar es procurarse una unión con el mundo conocido, por eso hay que ser rápido y proveerse de un número móvil saudí y una conexión a internet. Yo lo he hecho con Mobily que, según me dicen los demás españoles aquí funciona bastante bien, o menos mal que las demás. Un buen consejo que te suelen dar al llegar es que no te des de alta en telefonía móvil o Internet postpago sino que lo hagas todo prepago para evitar sustos.

Así lo he hecho y me he procurado una tarjeta móvil saudí de prepago. Los mensajes a números españoles me salen por 0.50SR = 0.10€ mientras que los mensajes a números saudíes me salen por 0.25SR=0.05€. No me parece mal precio.

El Internet que he cogido es un stick de Mobily con una sim card que en principio pagué de 5Gb por 200SR = 40€ en un mes pero que, por diferentes problemas con el personal de la oficina de Mobily, he cambiado a “ilimitado” por 350SR=70€ al mes. Vale la pena. Luego cuando tenga mi casa acondicionada me pasaré a un módem también con descarga ilimitada que ofertan en 1200SR=240€ por seis meses y regalan dos meses extras.

LA REGLA DEL TRES

Una de las reglas, más que regla parece una maldición, que me descubrieron los españoles a mi llegada era “la regla del 3″: no importa lo afortunado que creas que has sido en hacer cualquier gestión en este reino, sí o sí vas a tener que regresar tres veces para que, al final, te den el servicio que querías al principio.

Y se cumple… ¡vaya si se cumple!

JUGAR AL PACMAN

Supongo que todos, a estas alturas, sabéis cuál es el vídeojuego aquel que se llamaba “Pacman” y que tradujimos como “comecocos” ¿verdad? Bien, os cuento una anécdota tontuna que me ocurrió el otro día en el Danube (una especie de centro comercial que abre 24h) que tenemos al lado del compound.

Las mujeres aquí, vestidas con la reglamentaria abaya no dejan de tener un aire a los fantasmitas del juego. Como yo sé que no está bien visto que un hombre soltero se cruce o establezca contacto con ninguna mujer aquí traté, por todos los medios, de evitar siquiera el estar en el mismo pasillo. Ya me véis a mí, redondito como el comecocos y con una camiseta pistacho-amarillenta pasando de pasillo en pasillo tratando de evitar su presencia a toda costa. Si me hubiéseis visto desde arriba os parecería estar viendo una partida de Pacman. :)

NO PIERDAS EL TIEMPO

Una de las cosas que me llaman la atención de este país es que las horas del rezo se respetan a rajatabla. Durante mis dos,  tres o cuatro primeros días me ha ocurrido que, estando en algún supermercado, me llegue el bangladeshí (bengalí) de turno y me diga: “Lo siento señor, prayer time, tenemos que cerrar” y ya te ves dejando la cestita de la compra y largándote de allí durante la media hora que dura el rezo.

Esto el primer día te hace hasta gracia como cosa nueva pero cuando te ocurre dos o tres veces seguidas es una tocada de narices mayúscula, creedme.

Por la tarde tienen dos rezos y ahora mismo son a las 19.09 y a las 20.39. Eso quiere decir que de siete y algo a ocho menos algo y de nueve menos veinte hasta las diez y diez no puedes hacer… NADA.

Después de unos días puteado cada vez que me invitaban a largarme con mi culo a otra parte uno de los españoles me suscribió con mi móvil a un servicio de alertas que, cada día, te avisa de cuándo es el rezo, así, al menos, economizas tiempo. De hecho iba a salir al super pero me he dado cuenta que me pillaría el rezo así que me he puesto a escribir este post. Apañado que es uno, mire usted.

¿WC? NO GRACIAS

Una de las cosas que no me hace tanta gracia es eso de los WC. Vale que nosotros los occidentales usemos papel y ellos usen una manguerita muy apañada para lavarse como si de un bidet se tratara. Claro, para ellos es fácil porque su vestimenta está abierta hacia abajo, pero la mía no. Eso implica que el wc suele estar encharcadito la mayoría de las veces. Además aquí no se le presta tanta atención a la pulcritud del wc como en Europa. Además, cada vez que van a rezar, tienen que lavarse la cara, las manos, los pies. No es de extrañar, a mí no me extraña ya a base de habérmelos encontrado, que un señor esté con el pie metido, literalmente, en el lavamanos mientras tú tratas de lavártelas al lado. No es una situación cómoda. Así que he decidido que, en la medida de mis posibilidades, voy a tratar de que todo lo que tenga que hacer hacerlo en casita antes de salir. Como los niños buenos.

Bueno, de momento esto es lo que os cuento desde Jeddah, que ya ha pasado la hora del rezo y me piro al supermercado.

Saludos / José D.

4 Respuestas hasta el momento

4 Respuestas hasta el momento to “Adaptación y cuatro cosillas que aprender.”

  1. Monique says:

    Hola Jose

    Parece que te estás adaptando perfectamente, Y qué de curisidades!
    Está bien que lo escribas, porque dentro de un tiempo entrarás en esa dinámica, como es normal, y ya no te parecerá todo tan diferente.

    Respecto al tema de los wc, si te consuela, a veces aquí también están encharcaditos, y sin manguera..

    Suerte en tus nuevos días!
    Saludos

  2. José D. says:

    Hola Monique,

    Jaja, no creo que nunca entre en la dinámica en que todo me parezca normal, hay que lograr que las cosas no dejen de sorprenderte…

    Saludos / José D.

  3. Francesc says:

    Hola José!
    Llevo mucho tiempo leyéndote (ya hace mas de un año). Me parece muy interesante todo lo que escribes. Las pocas veces que abro el ordenador (una vez por semana), tengo las ansias de entrar en el blog para leer todos los apartados que has publicado desde el ultimo que e leído, para leerlos y pasar un buen rato y leer cosas muy interesantes. Te admiro, y admiro la experiencia que estas teniendo en Oriente Medio. Nunca me había decidido a escribirte pero hoy es el día. Haber cuando publicas mas de tus experiencias que estas viviendo en tu día a día.
    Gracias por hacer, que los ratos que paso leyéndote, sean como son.
    Salut i força de un mallorquí que t´admira!

  4. José D. says:

    Hola Francesc!

    Jolín, muchas gracias por el comentario. Y perdón por autorizarlo tan tarde…

    Hoy publico otro post, a ver si también te gusta!

    Saludos / José D.

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