Oct 05 2011
Arabia Saudí: La figura del “Tea Boy”
Si hay alguien importante dentro de una emprea en este país, aparte del CEO y toda su corte de ejecutivos y secretarios, ese el el “Tea Boy”.
A nada que ya vayamos hablando inglés, eterno reto entre nuestros compatriotas, sabremos que la traducción de “Tea Boy” es “Chico del Té”
En este maravilloso país en el que aún hoy, un año y algo después de mi llegada, me siguen sorprendiendo un montón de cosas, no hay empresa… qué digo empresa… departamento… en el que no haya un “Tea Boy” de servicio.
¿DE DÓNDE PROVIENEN?
Normalmente estos chicos, y no tan chicos, porque los hay de todas las edades, provienen de países no demasiado lejanos como, por ejemplo, Bangladesh, Pakistán, Sri Lanka y otros países que aportan mano de obra básica a Arabia Saudí.
¿CUÁL ES SU TRABAJO?
Pues su trabajo, como su propio nombre indica, es el de proveer de té a los que trabajamos en las oficinas. El té es una bebida muy común entre los empleados pero también lo es el café. Estos chicos tienen un pequeño cubículo donde guardan las tazas de cada uno de nosotros y las provisiones de té, café soluble, leche, azúcar y demás componentes para servirlo.
Normalmente hacen rondas por todas las mesas para ver si quieres algo, le pides lo que necesitas y lo traen.
Pero no sólo sirven té sino que también les toca, en la mayoría de los casos, la limpieza del aseo y creedme… los aseos aquí no son un plato de buen gusto. Entre que el tema del orden y convivencia no está muy arraigado, entre que cada vez que van a rezar dejan inundado los aseos porque o bien meten los pies en el lavabo o bien los lavan con esa pequeña ducha limpia-culos en el retrete (en el caso de que, afortunadamente, tengamos retrete y no un agujero en el suelo como suele ser común)
También se encarga de ir a por nuestros desayunos cada mañana a la cantina.
Por ese trabajo suelen cobrar poco, muy poco. Claro, la justificación es que son un personal con funciones muy básicas, pero eso no es óbice para que se les pudiera pagar un poco mejor.
SU REALIDAD
La realidad de estos chicos es bastante, digamos, complicada. Vienen al país unos dos años para trabajar, en esos dos años no suelen tener vacaciones y se le dan todas las vacaciones juntas cuando van a acabar ese tiempo de trabajo. Normalmente cobran muy poco y tienen, habitualmente, un segundo trabajo para complementar el salario. Por ejemplo el que trabaja en nuestra oficina además lo hace en unos grandes almacenes durante la noche como reponedor. En nuestra oficina trabaja de, aproximadamente, siete y media a tres y media. Después de aquí se va a los grandes almacenes de cinco de la tarde a cuatro de la mañana así que no duerme ninguna de las noches.
Para colmo, normalmente, el personal que es mano de obra suele librar un día, si es que libran.
Con todo ese trabajo viven aquí con lo básico y mandan dinero a sus casas. Duermen cuando pueden, suelen “desaparecer” un rato y dormitar en cualquier lugar donde encuentren un sitio para recostarse.
CUANDO NO ESTÁN
Cuando el “Tea Boy” no viene al trabajo, bien porque esté enfermo o bien porque tenga otra razón para no venir, puedes ver el miedo de las personas en sus ojos, jaja…
Si el té no llega, si uno mismo tiene que preparárselo, si no te acercan el desayuno… la compañía entera podría colapsarse sin dilación.
Parece cómico pero es sólo casi cierto. Cuando el “Tea Boy” no viene las cosas no marchan.
Cuando no eres musulmán como yo y durante el Ramadán no se sirve ningún tipo de comida puedes subirte por las paredes pensando en el desayuno que solías tener durante los once meses anteriores y que tendrás una vez acabe el Ramadán.
Como curiosidad os contaré que hay empresas en este país donde el “Tea Boy” es el empleado más veterano después de, en la mayoría de los casos, el responsable de la oficina.
MI RELACIÓN CON EL “TEA BOY”
Mi relación con ellos está basada en la lógica y el respeto. A ver, cosas lógicas, mi taza de té la guardo yo, la lavo yo, la mantengo yo y el agua del té la mantengo yo.
No le dejo que me llame “Sir”, por mucho que esté acostumbrado a ello a no ser que esté su supervisor, que entonces, por política de servicio les insta a hacerlo, mi nombre es Jose y así me trata, al igual que yo uso su nombre de pila también.
El desayuno se lo pido a él, le doy el dinero para que lo compre (eso todos, cada uno nos pagamos el desayuno, obviamente) y cuando regresa le agradezco el servicio con una propina. Para que os hagáis una idea, un zumo grande de naranja recién exprimido cuesta 7 Saudi Riyals (5SAR=1EUR aprox), el croissant que me trae cuesta 3SAR. El total son 10SAR que equivalen, aproximadamente, a 2EUR. Cada día de propina le suelo dar 5SAR que es un Euro y equivale al 50% del importe gastado en el desayuno. ¿Es mucha propina? Bueno, todo es relativo. No es que sea mucha propina, es que el coste del desayuno es realmente bajo.
Siempre le hablo con el mayor de los respetos (que vosotros diréis, joder Jose, lógico… pero no lo es tanto, creedme). Si le cuesta entender lo que le estoy pidiendo por la barrera idiomática se lo repito hasta que lo entiende y me cercioro de que lo ha entendido (que no suele ocurrir a menudo porque son muy espabilados)
Siempre le doy su propina con un “que tengas un buen día” que yo creo que hasta le alegra, aunque sólo sean unos segundos, la existencia.
Cuando no está por la mañana, quizás porque haya encontrado un hueco para echar una cabezada, en vez de gritar su nombre por toda la ofi, como suele pasar, le mando un SMS a su móvil con el texto siempre estándard: Buenos días, por favor acércate a la oficina.
Cuando comienza el Ramadán el deja de traerme el desayuno, obviamente, y eso, normalmente, repercute en las propinas que recibe, que no son muchas aparte de mí según he observado, así que lo que hago es que le doy un dinero extra como una especia de aguinaldo para que no se vea tan repercutido.
En los aseos ahora reina un estatus bastante bueno de limpieza con baldeos regulares de agua con lejía y bastante limpieza general así que cuando veo a su supervisor le hago saber que nuestro “Tea Boy” trabaja bien. Cosa esta que le suele extrañar porque cada vez que alguien se le acerca es para soltar improperios contra los chicos y quejarse del servicio.
CONCLUSIÓN
La conclusión es sencilla, según lo veo yo. No importa qué pequeño sea tu papel dentro de una organización, la diferencia entre hacer tu trabajo bien y no hacerlo puede marcar una diferencia bien clara. Si tu pequeña parte está bien cubierta todo lo demás funciona. Si tu parte, por sencilla y básica que parezca no está cubierta verás como otras partes pueden verse afectadas de manera muy negativa.
El respeto es básico, da igual si te diriges hacia un directivo o hacia un barrendero, el respeto y las buenas formas son básicas para una buena convivencia.
Y la más importante: Si quieres que, siendo “western” como nos llaman, en el retrete haya un rollo de papel en vez de encontrarte sólo la duchita esa, si quieres que, de vez en cuando, te caiga un periódico en inglés sobre tu mesa y que el croissant mañanero esté calentito… más te vale llevarte bien con el “Tea Boy”.
La otra conclusión importante es el tomar conciencia de lo extremadamente afortunado que uno puede llegar a ser por haber nacido en un país y no en otro, por haber aprovechado unas oportunidades que se le han puesto delante y que a otros no se les ponene y de tener un ambiente en el que poder desarrollarse y ser feliz.
Saludos / José D.
2 Respuestas hasta el momento

Tu forma de ver la vida es sencillamente humana y acorde, me identifico muchisimo con esto porque en la empresa donde trabajo trato por aigual a la señora que limpia, al que hace el cafe, a mi supervisor o a mi gerente de turno. Asi debe ser, ademas de ser agradecidos por las oportunidades que la vida nos permite tener.
Saludos.
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Hola Jesús,
Me alegro que te hayas parado un momento a leer el post y que esté de acuerdo!
Saludos / José D.
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