May 13 2010

ONG’s y las responsabilidades del Estado

Publicado por: at 09:43 Categoría General

josedavidortiz.com

A mitad de la noche, ahora no recuerdo muy bien si entre el cuarto y quinto sueño, suena el teléfono. En menos de tres segundos saltamos de las literas y corremos escaleras abajo, jolín, qué escaleras, no les faltaba el magnífico travesaño en el que dejarse parte del cuero cabelludo si no andabas fino al bajar. Mientras la operadora de radio nos deja una dirección anotada en un papel vamos saltando dentro de la ambulancia. Conductor y dos técnicos de emergencias delante, uno con el mapa (aún no estaban los GPS tan al alcance de todos como ahora) y otro al cargo de las sirenas. Detrás el más novato va preparando el material que vamos a necesitar.

Aún tienes el calor de la cama en el cuerpo y los ojos medio pegados, al fin y al cabo es el tercer accidente al que vas a asistir en tu guardia que comenzó a las diez de la noche y acabará a las diez de la mañana.

Llegas al punto kilométrico donde la Guardia Civil ya ha comenzado a ordenar el poco tráfico que hay a esas horas y saltas de la ambulancia. Aún hoy, años después, no he llegado a comprender cómo los coches pueden adoptar posiciones tan imposibles y cómo sus ocupantes pueden tener tales lesiones y en tales posturas.

Luego, a trabajar, cada uno sabe perfectamente lo que tiene que hacer. Esto no es más que una de las cientos de veces que habré salido con la ambulancia de Cruz Roja, en aquella época claro. Era como una pequeña-gran hermandad. Allí estábamos todos los socorristas, técnicos y conductores dispuestos siempre a arrancar tiempo de nuestras familias por abrir una guardia en el puesto de socorro. Mi buen amigo David recordará, y si no ya se lo recuerdo yo, cómo hacíamos hasta cuatro o cinco días de guardia “full time” con tal de que el puesto no quedara cerrado, cómo mi madre me traía ropa limpia y tortillas de patata para que no comiéramos tanto bocadillo. Todos sabíamos que un puesto cerrado en el nudo entre la N-V y la M-40 era retrasar la asistencia a todos aquellos que sufrían accidentes, que eran muchos, demasiados… Todos arrimábamos el hombro y nos veíamos en los peores fregados que uno quisiera ver jamás. Como dijera una vez uno de los responsables de la ong en Madrid: “Uno se acostumbra pronto a ver sangre. Al sufrimiento de las personas jamás te acostumbras”.

Tanto estabas metido en la ambulancia corriendo a asistir un accidente como en medio de un parque del municipio desplegabas todo el material de la ambulancia y enseñándoselo a los chavales del municipio en las fiestas patronales como estabas descargando dos toneladas de alimentos de un camión destinado a los más desfavorecidos. Valíamos para todo y nos gustaba.

Pero es hoy, bastantes años después, cuando me siento algo traicionado por todo ello. No, en absoluto, por las experiencias vividas, la ayuda prestada, los amigos que hice allí, las tremendas lecciones que aprendí al tenerme que sentir afortunado simplemente por sobrevivir mientras, entre los hierros de un coche accidentado, no todos podían sentirse tan afortunados.

Hoy ya no lo veo todo como cuando era un adolescente con todo mi potencial que poner a disposición de una ong aunque aún hoy en día sigo prestando servicio en alguna.

Es hoy cuando creo que la labor de las ong no es tan humanitaria, ni tan altruista, ni tan de buen samaritano. Bueno, de buen samaritano sí que lo es porque hay muchas personas que deciden utilizar su tiempo en ayudar a los demás, de una u otra manera y todas válidas.

Mirando un portal de trabajo me topé con una oferta de “Promotor de Ong”. Leí con curiosidad la oferta, ofrecían más de quinientos euros por media jornada. El puesto consistía en captar socios para diferentes ong. ¡Acabáramos!¿Qué es eso de pagar a gente para que capte socios? En mi època nos dábamos de codazos por ir a vender lotería, por captar afiliados, por hacer que la ong creciera para poder ayudar a mucha más gente de la que ayudábamos.

Encontrarme esa oferta de trabajo sólo fue una cuña en encontró la grieta. Entonces analicé un poco más la situación. La máxima que seguíamos en aquel entonces era que nuestra organización daba soporte a donde la administración pública no podía dar. Lógico, en parte.

Pero en cambio hoy me pregunto ¿no están las ong’s liberando de responsabilidades a los estados? Me explico:

Si soy un vagabundo que gracias al sistema capitalista tan agresivo que existe en mi país no he podido seguir el ritmo que marcaba la sociedad puede que me haya terminado por descolgar de ese tren. Si además no he podido aceptar ese descuelgue y la sociedad sigue exigiéndome que sea competitivo, agresivo y otras cosas por el estilo puede que yo no me sienta aceptado y que esté en riesgo de exclusión social y laboral. Si me doy cuenta de ello y tomo referencias aledañas puede que eso me afecte y entre en una depresión que me haga lanzarme al alcoholismo y a vivir en la calle, hipotéticamente.

Entonces unos chicos y chicas que merecen un monumento vendrán por las calles de la ciudad con un termo de café o cacao caliente y unas magdalenas para que la noche no se haga tan cuesta arriba.

¿Esto no tendría que hacerlo el Estado? Al fin y al cabo ha sido el Estado con sus políticas las que te han sumido en esa situación.

OTROS EJEMPLO

Cuando aquel barco llenó de chapapote las costas gallegas fue, en parte, porque una decisión gubernamental hizo que así ocurriera. Aún tomando por buena la decisión y asumiendo que fuera el mal menor, hipotéticamente, la costa se llenó de chapapote.

Entonces miles y miles de personas se pusieron a disposición de todas las ong disponibles para ir a la zona a limpiar ese petróleo que manchaba nuestras costas.

Barata mano de obra para el Estado, ¿no? Francia no lo hizo así, allí cuando tuvieron un problema similar lo solucionaron con profesionales pagados por el Estado. Cuestión de responsabilidad.

Como estos ejemplos podemos encontrar un montón más, desde organizaciones que ayudan a prostitutas, a inmigrantes, a desfavorecidos sociales, suma y sigue.

¿Para cuando nuestro Estado entenderá que todo eso que las ong, encomiablemente, hacen no es, ni más ni menos, que responsabilidad del Estado?

Si todo ese dinero que se estafa, siendo el signo político que sea, se invirtiera en fines sociales nuestro país estaría mucho mejor de lo que hoy está. No me vale que vengan mendigando que marque la casilla de fines sociales en mi declaración de la renta, váyanse al carajo.

¿Ahora qué? Supongo que ya estará fraguándose alguna ong que gestione el 20% de parados de este país, porque claro, seguro que el Estado puede llegar a pensar que no es su responsabilidad.

No, no señor… a ver si comenzamos a ponernos todos en nuestro sitio. El Estado ha de ser como un padre para todos los ciudadanos del país. Es el que tiene que protegernos y animarnos. Protegernos de todas esas situaciones de exclusión y animarnos a desarrollarnos como personas y como profesionales. Basta ya de privatizar los éxitos y socializar las derrotas.

Yo por mi parte seguiré ayudando en lo que pueda y crea necesario, tanto a nivel ong como a nivel personal. No es normal que no seamos capaces de dar una palabra de aliento a quien lo pasa mal cerca de nosotros y corramos como estúpidos posesos a fertilizar en el “Farmville” de Facebook a gente con la que no hemos compartido más que un café un día o que le hemos visto un par de veces o, peor, que es amigo de un amigo de un amigo que te tiene agregado en esa red social.

2 Respuestas hasta el momento

2 Respuestas hasta el momento to “ONG’s y las responsabilidades del Estado”

  1. casillas says:

    Eres un crak…. No sabia que tenias este don de palabra… pero te puedo garantizar que me trae muy buenos recuerdos….. me ha gustado sige asi..

  2. José D. says:

    Ese David!

    Jolín, será que no hemos hecho guardias juntos. Eso era una “hermandad” muy bien llevada. Con sus cosas, como en cada casa, pero bien llevada, sobre todo por la cantidad de horas y empeño que poníamos a disposición de los demás. De ahí guardo también buenos recuerdos… ese Goose descojonado viéndome cómo con la linterna pupilar estoy examinando a un hombre, negro, y al ver que no reaccionaba una de sus pupilas sigo, y sigo, y sigo preguntando y mirando hasta que me dice el muy figura… “cuidado, llevo un ojo de cristal, igual es por eso que no reacciona” Goose se salió de la ambulancia para reírse a gusto! Pero coñe!!! Hasta al “blanco” de los ojos que en la raza negra es más marrón lo tenía marroncito! (Un diez para el protésico!). Ese cambiar las ruedas de la ambulancia el viernes y el lunes porque nos prestaban una. Esas fiestas de Alcorcón… Ese despertar al veterano mala leche… jajaja.

    Cuídate David!!!

    Saludos / José D.

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