Jan 22 2010
Menos mal que aún quedan barberos.
La sala huele a una mezcla rara entre polvos de talco, algo de alcohol y ese inconfundible aroma a Varón Dandy en su botellón de un litro. Es un olor un poco rancio pero huele a cosas bien hechas. En su momento escribí un post que podéis leer aquí que hablaba precisamente de la posibilidad de que hubiera un “turismo de barbería”, que bien vale la pena.