Jan 18 2010

Yo de política no entiendo.

Publicado por: at 20:04 Categoría General

El otro día leyendo un batiburrillo de noticias encontré una que me llamó la atención. Coma arriba, coma abajo, venía a decir que la sociedad en España cada vez se movilizaba menos. Fue algo que me hizo pensar acerca de ello y hoy escribir mi blog semanal.

Es algo que a mí ya me estaba saltando a la vista pero no quería terminar de darlo por válido. ¿Cómo va a ser España un país de borregos de esos que les da igual ocho que ochenta?

Pues es verdad, cada vez nos movilizamos menos y cada vez tenemos más desapego para con la política. Me explico.

Si uno para a cualquier ciudadano en la ciudad que nos parezca más oportuno y le pregunta cuál es su equipo preferido de fútbol, me jugaría mi gorro de recolector de arroz vietnamita a que obtendría una respuesta clara y concisa. Si hacemos la misma prueba pero en vez de hablar de deportes preguntamos si le gusta más la carne o el pescado, o las verduras, vaya a ser que ahora los vegetarianos se me tiren al cuello, también tendríamos una respuesta inequívoca al respecto.

¿Pero qué pasa cuando a uno le da por indagar cuáles son las ideas políticas de la población? No, no me refiero a esas estadísticas con las que nos ponen la cabeza como un bombo en cada telediario o en épocas de elecciones. Me refiero a lo cotidiano. Si le pregunto a mi vecina cotilla, al chaval que siempre está en la placita en los bancos haciendo pequeños negocios o al señor Luciano – joder, qué grandes momentos de conversación hablando de la extraña habilidad que tienen las madres y mujeres de antes para, con cuatro ingredientes inconexos, encontrados en nuestra raquítica nevera, hacer un guiso delicioso—acerca de política puede ser que la respuesta más obtenida sea: “A mi la política no me va, de política no entiendo, además… todos son unos ladrones”.

Sírvase el lector de sustituir la palabra “ladrones” por cualquiera de la lista que les propongo u otra que considere oportuna: “chorizos, mangantes, ceporros, cabestros, incompetentes, desleales, acusicas o, quizás, cabrones”.

¿Qué es eso de que yo de política no entiendo? Qué extraño, España, un país donde todo el mundo sabemos de mujeres, fútbol y medicina más que Casanova, Di Stéfano y Galeno de Pérgamo.

Y es que la población está hastiada. Una sociedad azotada por malos dirigentes al frente de peores partidos políticos, por una crisis mundial tardíamente reconocida por el Ejecutivo, por cientos de problemas a los que enfrentarse a diario. Cómo no será el problema que en vez de saltar como un resorte y expresar sus necesidades, sus exigencias, sus puntos de vista se han dejado ir como el anciano que no quiere otro pinchazo más, que no desea ver otro día sin que los suyos le visiten y se deja ir hasta que la parca le invita a bailar.

Vivimos en un país donde sólo hay dos alternativas de voto con posibilidades razonables de ganar unas elecciones. Con dos partidos políticos que emplean la mayoría de su tiempo en descalificarse el uno al otro, y el otro al uno, todos los días igual. Es odioso ver sus declaraciones en los telediarios, los niños de escuela no son tan descerebrados. Han asumido la alternancia en el poder y no hay peor mal para una joven democracia como la española que hayamos llegado tan rápido a un callejón sin salida.

De vez en cuando entra en liza una tercera fuerza política que nos alegra el día a todos con sus bufonadas, con un vacile más que notable en sus planteamientos sabedora de que tiene suficientes votos como para hablar pero tan pocos que se puede permitir el lujo de divertirnos con sus ocurrencias sin que haya repercusión política alguna.

Este es el panorama, y claro, así aquí no hay nadie que se signifique, joder, cualquiera levanta la voz.

Políticos, seguid aprovechando el tirón. El día que todos estos señores a los que les da igual la política tome conciencia de que son los que deciden tu contrato temporal de cuatro años en el poder, los que pueden ponerte o quitarte, los que pueden parar un país entero, los que pueden mandaros a tomar por el culo a todos los políticos sin excepción, ese día más os vale tener los pañales puestos, porque os cagaréis “by the pencas down”.

Lo mismo ocurre en lo que llamo “la política de andar por casa” que no es otra que la que nos toca cada día en el trabajo. Unos patrones siempre intentando dar una vuelta de rosca más, intentando asfixiar un poco más, intentando que el trabajador desista de todo intento de luchar por sus derechos, se aborregue, hinque la rodilla y le ceda a su mujer para ejecutar el derecho de pernada. Defendidos por unos representantes sindicales “amateur”, nada que ver con el modelo alemán donde los sindicalistas, de todos los estratos, son sindicalistas de profesión. Aquí se hacen unas elecciones y si has podido enterarte en el gallinero que llaman asamblea de las proposiciones de unos y otros puedes darte por contento. Unas asambleas donde aflora lo mejor de cada uno, todas las rencillas, envidias, cuentas pendientes. Y aún nos echamos las manos a la cabeza cuando en la Guerra Civil Española les daban el paseíllo a algunos gracias al dedo acusador, infundado y tendencioso de algún vecino, amigo o, incluso, familiar.

Con todo esto, ¿cómo va nadie a movilizarse? Bueno, las movilizaciones que dan resultado aún son las que no requieren de mucho esfuerzo, quizás aportar una firma, entrar en algún sitio web, hacerse fan de algún grupo de Facebook.

¡Pues yo digo no! Al menos yo no voy a estar parado esperando que vivan mi vida, que decidan mi trabajo, que me digan cuándo hablar o callar. Hay muy poca gente que está haciendo esfuerzos titánicos por sacar adelante ideas, proyectos, compromisos y parecemos idiotas, siendo tan fácil que, poniendo muchos más de nosotros mucho menos esfuerzo que el que dedican unos pocos, se llegue a resultados mucho mejores.

Socialistas de boquilla y derechones casposos, no merecéis el país que gobernáis. Necesitáis un buen tiempo de olvido, ni siquiera en la oposición porque habéis demostrado que ni oposición sabéis hacer. No hace falta ser muy inteligente para saber que en cuanto un partido político en España se salga de esa dinámica de encender el ventilador para que la mierda salpique a todo el mundo, cuando un partido deje de tener miedo al qué dirán, cuando deje de cogérsela con papel de fumar y deje de ser más papista que el Papa el cambio se dará de inmediato.

Yo por mi parte lo tengo claro. Tengo mis ideas muy claras en lo que a política respecta y no pienso regalar un voto más, nunca lo he hecho, no, con mi voto no se van a limpiar el culo. Pienso pincharos a todos los que me leéis para que no seáis indiferentes. Me da igual el signo que adoptéis. Como nunca dijera Voltaire pero sí escribiera Evelyn Beatrice Hall: “Estoy en desacuerdo con tus ideas, pero defiendo tu sagrado derecho a expresarlas”

No hace falta salir a las calles y volcar contenedores en medio de una avenida para movilizarse, sólo hace falta no imaginar que lo que uno piensa no le va a importar al resto, hace falta ser capaz de escuchar las críticas y obtener lo mejor de ellas, hace falta saber ceder y reconocer sin vergüenza que el razonamiento de otro puede tener más sentido que lo que uno estaba pensando por muy vehemente que fuera el razonamiento. Si ese pequeño ejercicio de entendimiento se realiza con éxito, la movilización ya está en marcha.

Saludos / José D.

4 Respuestas hasta el momento

4 Respuestas hasta el momento to “Yo de política no entiendo.”

  1. Pitermm says:

    La verdad es que le has dado en el clavo, y estoy contento de ver que hay mas gente que piensa como yo.

  2. José D. says:

    Estimado Piter,
    Pero no sólo pensamos así tú y yo sino que hay muchísima gente que piensa igual pero que ni siquiera toman en consideración el expresarse, asociarse, ir en la misma dirección porque piensan que estarán solos.
    En un país con tantos habitantes como España es muy extraño que alguien tenga una idea y la defienda solo, siempre hay mucha más gente que la comparte.
    Saludos / José D.

  3. Raquel says:

    Primero, entre la gente mayor y aunque os parezca mentira, todavía hay mucho miedo.
    Y entre la gente joven, no toda afortunadamente, pues te contestarían más o menos esto: Puaf chaval, en haviendo boteyón, mucha marcha y las pibes estén güenas…. valla rollo la política!!!!

  4. José D. says:

    Hola Raquel,

    Jaja, agudo comentario… En efecto. Pero bueno, entiendo que entre la gente mayo haya aún miedo. Aún así, no olvidemos que desde el 1975, Noviembre exctamente, ha llovido ya mucho. Son treinta y cinco años. Ahí es nada! Las heridas hay que irlas suturando y los miedos superándolos.

    Lo de los jovenes… no tiene nombre!

    Saludos / José D.

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